Rubí Hurtado
viernes, 20 de enero de 2012
miércoles, 23 de marzo de 2011
TODO ES UNO Y UNO ES TODO. Segunda Etapa. "EL DIAGNOSTICO"
Esta es la segunda etapa de mi investigación visual sobre el "Todo es Uno y Uno es Todo". En esta etapa, estudio el funcionamiento de las partes y su combinación con otras más, haciendo que una unidad funcione. Cada parte forma parte de un complejo.
Mi mirada es fría, quiero ver objetivamente.
Las radiografías muestran que cada hueso esta unido a otro para formar el esqueleto humano.Las transparencias revelan las partículas que componen al cuerpo diseccionado.
Una metáfora del mundo y la vida del ser humano. Cada persona está unida a otra para formar una sociedad y a la vez el mundo llamado “Planeta Tierra” se une a un sistema solar, lo mismo sudece con nuestras células. Las partes funcionan para formar un complejo y podemos llevarlo a dimensiones micrográficas y macrográficas. Somos cuerpos orgánicos funcionando juntos, somos organismos.
El diagnostico: “TODO ES UNO Y UNO ES TODO”.
miércoles, 24 de marzo de 2010
Ver... existir...
Oscuridad… Un ligero murmullo a lo lejos. La alarma ha sonado. Tus ojos se abren, ahora estás en el juego de la imaginación, tus sueños en este momento parecen mas reales en comparación al edificio de enfrente tapizado con grandes anuncios publicitarios… ¡Bienvenido! estás en el mundo construido por imágenes. Levántate y observa.
Se dice que los nuevos analfabetas son aquellos que no saben leer las imágenes. Gracias a las imágenes hemos cambiado nuestra forma de conducirnos en el mundo, el mundo de la información y sus derivados son un conjunto de datos que terminan por manifestarse en imágenes. La nueva Cultura RAM ha llegado a nuestras casas (mentes- espacios íntimos) y las ha influenciado con ideas que nunca antes habíamos pensado como humanidad Nuestros abuelos aprendieron a leer letras, hoy nos toca aprender a mirar y el aprender a mirar trae implicaciones éticas señaladas por los autores.
¿Qué vamos a hacer en un mundo manejado por imágenes cuando la producción de ellas ha rebasado las producciones de automóviles y panfletos en la época de la revolución industrial y se han convertido en imaginarios que conducen el zeigeist del mundo contemporáneo? Nuestra tarea creo que es dejarnos llevar pero con mucha conciencia y visión de hacia donde esta,os yendo en esta nueva cultura de lo efímero.
Es fácil engañarnos en medio de tanta simulación, pero puedo argumentar (gracias a las lecturas) que aprender a mirar va más en función de apreciar y no tanto de interpretar. La interpretación viene después cuando tu cerebro acomoda las cosas y les establece un juicio de valor (según el método cognitivo de Lonergan), las imágenes están exentas de ese juicio en el primer momento que tus las ves, son flashazos, como cuando se busca un programa en la tv.
Hoy en día estamos en medio de tantos iconos visuales, pero aún así en nuestras calles y hasta en nuestros artículos personales podemos observar la obviedad de una recurrencia simbólica que funciona en las imágenes actuales y que nos está enseñando que los productos culturales que rigen estos días son el arte, la moda, la fotografía y la juventud. Eso es lo que se está plasmando, lo que hoy vemos… articulémoslo. Por otro lado, también hay una sofisticación tecnológica-visual tal que nos está dejando atrás, y aún así nuestra mirada sigue estando en el programa de lo que nuestros padres y abuelos veían. Los medios ya no son los mismos, ni tampoco los mensajes.
Actualizar nuestra visión es la nueva tarea. Dejemos que las imágenes se sigan produciendo como causa natural de la historia evolutiva del hombre. No frenemos ese flujo creativo que nos conduce, solo aprendamos a leerlo y después a interpretarlo. La imagen es la opinión más directa y palpable sobre algo. Además, las imágenes que se produzcan en este momento quedarán en el archivo en el que próximas generaciones podrán apreciar lo que un día nosotros representamos y observamos. Nuestro momento es único, entendámoslo y así cuando regresemos a nuestra cama nuestros sueños serán una extensión de lo que vimos en nuestra propia realidad.










