martes, 29 de enero de 2008

HACIA UNA PROFESIONALIZACIÓN DEL FOTOPERIODISMO

Como es sabido la fotografía como disciplina no ha tenido un lugar propio en la academia. Los fotógrafos se han tenido que ir formando en base a otras disciplinas como el Diseño, el Arte, la Comunicación, la Mercadotecnia, la Arquitectura, entre otras; pero rara vez desde una plataforma propia de la Fotografía. Surge la emergencia entonces de comenzar a profesionalizar a este grupo de individuos.

"Manual de Fotoperiodismo", escrito por Ulises Castellanos, es un libro que hace el esfuerzo de conjuntar el conocimiento teórico para la formación del fotoperiodista; un libro que especializa y educa; un primer ejemplo para que la profesionalización del fotógrafo de prensa se lleve a cabo.

¿Cuáles son los problemas de la falta de formación académica en el Fotoperiodismo? Primero, el sueldo es bajo para aquellos que pretenden entrar en esta profesión; segundo, la desvalorización creciente de la Fotografía como disciplina autónoma; y tercero, el usar la imagen a un nivel más secundario como auxiliar del texto.

Es importante rescatar la formación profesional de un fotógrafo y dicha formación incluye el dominio de las técnicas fotográficas, conocimientos generales de química y óptica, creatividad, manejo de la cámara como prótesis del cuerpo; un fotógrafo profesional debe tener calidad en lo que hace, visión, sensibilidad, agilidad e inteligencia y debe estar constantemente practicando la fotografía y a la par cultivando sus conocimientos, pero para que todo esto suceda debe primordialmente tener el gusto, la disposición, la iniciativa y la pasión por la Fotografía.

Por eso debemos buscar estudiantes que tengan este gusto, que estén dispuestos a llevar un estilo de vida en torno a esta disiciplina. Que tengan una visión profesional y de calidad tanto de trabajo como en lo humano. Que anteriormente ya hayan realizado algún estudio o alguna práctica en relación a la fotografía. Que sean observadores, sensibles, ágiles, hábiles con la cámara, versátiles e inteligentes.

El respeto a la fotografía como disciplina es una tarea que todo fotógrafo profesional debe conseguir día con día; en el caso de Ulises Castellanos, no solo tiene una preocupación por como mirar para otros, sino que además, se preocupa por las próximas generaciones de fotógrafos. También señala que la fotografía está actualmente de moda y he ahí el porque muchas personas pueden considerarse actualmente fotógrafos sin serlo. La proliferación de la tecnología ha permitido este fenómeno, y la devaluación de la fotografía en el campo académico va en dirección contraria a dicha proliferación.

No es una cuestión de que la fotografía sea devaluada en nuestro país, sino que simplemente estamos en un atraso respecto a los estudios y a la comprensión del impacto que tiene la fotografía en nuestra vida cotidiana. Es natural que en México aún no se discuta el tema de la fotografía en la academia y que se le siga considerando como un auxiliar, pero si comenzamos a realizar estudios fotográficos y a pensar la Fotografía desde nuestro espacio-tiempo, avanzaremos en este campo, tanto en la producción de conocimiento como en la formación de fotógrafos y en una especie de alfabetización de la gente que mira fotografías, ya que la fotografía está sometida a las miradas de los sujetos que operen en un espacio-tiempo determinado.

No hay comentarios:

Donde mora la Santa Fe

Todavía hace 50 años, Santa Fe era un pueblo chico que mantenía las mismas tradiciones desde su fundación en el siglo XVI por el Padre Vasco de Quiroga. Este asentamiento se encontraba a las faldas de la carretera Real a Toluca antes de que la Ciudad de México presentara indicios de explosión demográfica.

En los años 70's la población rural se muda a las grandes urbes. Los cinturones de miseria aparecieron a la par que se volvían más grandes, y, Santa Fe fue uno de los lugares predilectos para el asentamiento de las nuevas poblaciones emigrantes de Michoacán, Guanajuato y Oaxaca.

Las costumbres del pueblo fueron cambiando; de pronto las calabazas cosechadas en el verano que se encontraban colgadas en las bardas de las casas comenzaron a desaparecer; las calles empezaron a oler mal por falta de drenajes y las casas se amotinaban de manera desordenada en las barrancas.

Los nacidos en Santa Fe desarrollaron cierto recelo contra estos inquilinos que osaban perturbar la tranquilidad y como consecuencia les acuñaron de forma despectiva el término "Chilangos" para distinguirse de estos que llegaban de provincia y se asentaban en sus tierras.

Poco a poco el campo se lleno de asfalto y el pueblo se unió a la Ciudad de México. Lo curioso de Santa Fe es que la mayoría de sus habitantes actuales somos emigrantes: "Chilangos", como los oriundos nos dirían.